Testimonios

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Lori Henriksen
Lori HenriksenOregon, EEUU
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Unos cuantos meses antes de conocer a Sergio en su primer taller en Ashland Oregon, mi esposo Pat se encontraba recuperándose bastante bien de una cirugía a corazón abierto de un cuádruple baipás coronario. Sin embargo, en el hospital contrajo una infección por bacteria que no respondía a los antibióticos. Los doctores recomendaron una segunda cirugía para aliviar los síntomas. Cuando Sergio dio su taller la piel de Pat se estaba tornado grisácea y no tenía nada de energía. Sin embargo, solo tomó una sesión con Sergio para que desapareciera la infección. Pat dice que no recuerda los detalles de la sesión, pero conforme su energía se transformaba, todo su cuerpo vibraba, y se entregó por completo al proceso. Fue una gran alegría el ver la mirada en el rostro del doctor cuando Pat fue a un examen de seguimiento. Se había recuperado totalmente sin medicinas y sin cirugía alguna. Dentro de poco Pat cumplirá 79 años. Su corazón está sano y su cuerpo fuerte. Juega tenis cuatro veces a la semana.
Steve Gautreau
Steve GautreauCanadá
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He estado haciendo los ejercicios 13-8 durante los últimos años. De hecho, éste es mi cuarto ciclo realizando estos ejercicios y los resultados son han sido sorprendentes. He logrado sanar diversos problemas de salud entre ellos miodesopsias (manchas en la visión) así como profundos problemas emocionales y viejos patrones repetitivos. Éste se ha convertido en uno de los ejercicios principales que utilizo para transformación. Ahora no solamente practico para la manifestación física y la sanación sino también para una total transformación espiritual. Las energías son reales- se sienten. Yo siento que tan solo este ejercicio por sí mismo te cambia la vida.
Laura Heming
Laura HemingCanadá
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Durante de mi investigación acerca de las antiguas formas de espiritualidad me topé con información de que en diferentes culturas antiguas algunos hombres y mujeres sabían revertir el proceso del envejecimiento. La meta era vivir lo suficiente como para cumplir con el destino del alma sin tener que repetir desde el inicio el ciclo de vida, muerte y renacimiento. Al cumplir 55 años, comencé a decir, “Cuando cumpla 60 voy a encontrar la manera en que los ancestros lograron revertir el proceso del envejecimiento para que yo también lo pueda hacer”. El 14de abril del 2014 cumplí 60 años. Para ese entonces sentía muchísimo dolor en mis rodillas. Aunado a esto mi peso me hacía cada vez más difícil el mantenerme activa. En mi último viaje a México con Sergio mi peso era excesivo, estaba fuera de forma y había estado tan mal de mis rodillas que no pude escalar la Pirámide del Sol para realizar una ceremonia. Al finalizar el 2014 las cosas iban de mal en peor. En noviembre me encontraba usando rodilleras para el dolor y estaba tomando tantos medicamentos para el dolor que me preocupaba mi hígado. Subir escaleras o escalar era imposible y mi peso aumentaba cada vez más. Tanto mi quiropráctico como mi médico me sugirieron consultar a un cirujano. Después descubrí que tenía resistencia a la insulina y decidí hacerme cargo de mi sistema endócrino. Comencé a perder peso pero la rodilla derecha me estaba matando. Finalmente a finales del 2015 acudí al doctor de la familia quien me comentó que ya nada sostenía la rodilla en su lugar. Los rayos X mostraron que padecía de una artritis de moderada a severa en ambas rodillas. El médico de la familia solicitó una Resonancia Nuclear Magnética e hizo la cita con el cirujano para la primera semana de mayo lo cual me daba cinco semanas para que sucediera un milagro. Tomé entonces el curso de rejuvenecimiento con Sergio y me volví muy disciplinada con las prácticas. Cada día me sentía mejor. Investigué qué suplementos requería para acelerar mi recuperación y comencé a tomarlos. Era como si el universo entero me estuviera apoyando en este proceso. Sin embargo, las mejores palabras que escuché en toda mi vida fue cuando regresé con el doctor y me dijo “Laura, lo siento mucho pero no puedo leer tu Resonancia Nuclear Magnética”. Horrorizada, repliqué, “Pero yo no le hice nada” Y me dijo “No, estaba muy clara pero ahora no se puede leer”. Confundida pregunté “Pero, por qué?”. Me dijo,” Si hubieras venido conmigo después de los rayos X, estaríamos hablando de una cirugía mayor, pero ésta no es la misma rodilla. De hecho no encuentro ningún problema con ella”. Me quedé extática. “¿Quiere decir que no necesito la cirugía? Y me contesto, “No, a menos que tengas dolor o algún otro problema. Sigue haciendo lo que estás haciendo”. Actualmente, justo un año después, completé los 365 días de la técnica del rejuvenecimiento. Perdí más de 50 libras puedo caminar, escalar e incluso saltar. La gente se queda impactada cuando les digo que este año cumpliré 62 años. Cuando regresé a México en diciembre del 2015 no solo logré escalar la cima de la pirámide sino que fui la primera en llegar. Hoy por hoy soy libre y mi futuro…
Iwan ap Huw Morgan
Iwan ap Huw MorganGales
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Desde que comencé este trabajo, puedo decir con certeza que he sanado en muchas diferentes formas. Sin embargo, el paso más importante para mí fue sanar mis emociones. Yo venía cargando demasiada energía densa que había acumulado por años debido a mi adicción por las drogas, el desempleo y el condicionamiento social que todo esto acarrea. Me sentía incómodo incluso con mi propia piel. Siendo honesto conmigo mismo, me di cuenta que era adicto a mi propio sufrimiento y me encontraba atrapado en la telaraña de mi antigua historia. Después de comenzar este trabajo sentí que el peso de mis emociones destructivas especialmente el de mis miedos se liberaba y se deshacía. Mi relación conmigo especialmente con mi familia mejoró notablemente. Recuperé la confianza para regresar al gimnasio – algo que no había hecho en años. Esto me llenó de felicidad y me dio aún más energía. Conforme fui ahondando en mis prácticas, vi que una milagrosa transformación estaba teniendo lugar y que me había convertido en el guerrero espiritual. Había recuperado por completo el amor a mí mismo y mis pasiones. Nuevamente comencé a pintar pero ahora con una energía que antes no había conocido. Pocos meses después me encontraba en Berlín en una exhibición en grupo Hoy en día soy un artista independiente, practico día a día el arte del nahualismo, estoy en el camino de volverme un terapeuta profesional y sanador.
Teresa del Valle
Teresa del ValleMéxico
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Hace algunos años, comencé a tomar los talleres de Sergio en la Ciudad de México. Sin duda todos fueron muy reveladores y muy útiles. Sin embargo, fue hasta que tomé el sendero andino que comprendí la importancia de tener esa conexión especial con las fuerzas de la naturaleza y el universo, por el importante principio de la reciprocidad, especialmente para la sanación. Días después, mi hermano, un médico de mediana edad que trabajaba en uno de los hospitales más importantes de México se contagió de hepatitis C cuando realizaba una cirugía. Poco después su hígado presentó un daño severo y su salud comenzó a deteriorarse. Los doctores intentaron curarlo con todo tipo de tratamientos y medicinas pero nada funcionó y finalmente fue desahuciado. En mi desesperación le pregunté si me permitiría aplicar en él una de las técnicas de Sergio: La Coatlicue. ¡Podrán imaginar la cara que puso cuando le dije esto a él, doctor experto en medicina! Sin embargo, como no tenía nada que perder, accedió. Yo estaba muy nerviosa ya que no había lugar para errores. Así que me armé de valor y comencé. Me tomó casi dos horas realizar el proceso completo y para entonces él dormía profundamente lo cual tomé como un buen signo. Al siguiente día, fui a ver cómo seguía y me comentó que había pasado una noche terrible, con un dolor insoportable, como si realmente lo hubieran operado del hígado. Inicialmente pensó que yo había empeorado la situación, pero poco a poco el dolor fue desapareciendo hasta que logró conciliar el sueño nuevamente. Yo estaba decidida a sanarlo así que le comenté que repetiría el proceso cuantas veces fuera necesario. Para su sorpresa, a la tercera vez que apliqué el proceso comenzó a sentirse mucho mejor. Regresó al hospital para que sus colegas le hicieran estudios de sangre y de hígado. Cuando los doctores vieron los resultados, pensaron que había un error y le pidieron regresara para repetir las pruebas. Tras repetir las pruebas la segunda vez, los doctores no podían creer lo que estaban viendo. Los niveles de triglicéridos habían disminuido de 500 mg a 150 mg en tan solo dos semanas, el tamaño de su hígado era normal y la superficie completamente lisa. Dos meses después, estaba totalmente recuperado. Regresó a trabajar al mismo hospital donde lo habían desahuciado, y lo habían mandado a casa a morir. Creo firmemente que ésta técnica me permitió darle muerte al espíritu de la enfermedad y darle una nueva vida al hígado de mi hermano.
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